Dejarlo Ser


Dejar que nuestro hijo, solito descubra sus límites, su entorno, es la experiencia más increíble que hemos vivido como padres.

Es algo difícil, es hacerse a un lado y confiar en él, para que, de a poco pueda conocer las consecuencias de determinados actos.
Dejar que haga cosas por si mismo suena más simple de lo que es, por que confieso que he pecado y me he dado cuenta solo cuando Má me lo marcó. Y nos propusimos, dentro de los límites lógicos para su edad dejarle más espacio, y libertad, nuestro objetivo es criar a un niño que de adulto pueda hacerle frente solo a las situaciones, conociendo sus consecuencias, y peligros.
Me di cuenta que a veces en el afán de proteger y cuidar, de nuestro hijo le robamos autonomía, gracias a nuestro ojo crítico nos hemos dado cuenta temprano de esto,
Aquí la anécdota. Fuimos de paseo a un río cercano, nos asentamos en la costa, a unos 8mts del agua, resulta que el bebé comenzó de a poco a gatear hacia el agua, la primer reacción fue salir corriendo, pero nos contuvimos y lo miramos a una distancia respetuosa, se metió en el agua, y seguimos atentos, presentes, pero no invasivos, habrá estado hasta la panza en el agua tranquila, unos 15 minutos, y solito volvió a la arena, jugo libre mientras comíamos, y pasado un tiempo llamo a su madre para tomar pecho. Nos sirvió de lección, y lo disfrutamos mucho los tres.

Nos pareció que era algo digno de compartir, porque fue uno de esos momentos de aprendizaje muy placentero, a sus 13 meses es un niño bastante seguro de sí, va a su cuarto solo, nos saluda del pasillo, y se pone a jugar, (en un sitio sin ningún peligro) nosotros tranquilos porque es un buen síntoma, admito que nos morimos por espiar, pero no lo hacemos, es capaz de alejarse de nosotros y está completamente seguro. Sabe que acudiremos al primer llamado, y que estamos ante cualquier necesidad y estamos muy felices y orgullosos de ello.


Muchas gracias por leerme. Un saludo Damián.

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